Field Conference in the Nebraska Badlands – Uniting Paleontologists, Educators and Fossil Enthusiasts

By Michael Ziegler | PCP PIRE Summer 2015 Field Intern

Historia en español

JoeLisaNE.jpg5th grade science teacher Joseph Boyle of Monroe Elementary School in Colorado and University of Florida Science Education Ph.D. student Lisa Lundgren examine a titanothere skeleton eroding out of the sediment. Photo by Cristina Robins.

Prior to the PCP PIRE Internship, my undergraduate degree programs in Environmental Science and Geology at Georgia College and State University continue to be an educational incubator that allows my passion for the geosciences to grow. This being said, as an intern in the most recent PCP PIRE cohort, my initial passion for the geosciences has been further cultivated under the guidance of those I had the pleasure of working with at the University of Florida and Smithsonian. One of the greatest educational moments during the PCP PIRE internship was at Fort Robinson, Nebraska in the paleontological haven that is known as the Nebraska Badlands. It seems essentially impossible to study geology/paleontology without referencing the badlands, as they are one of—if not the—premier location for the excavation of land mammals including both fauna that is considered relatively modern (10,000 years old bone bed at the Hudson-Meng Buffalo Kill Site) and fauna that is long extinct (for example the titanothere that lived in the Eocene until approximately around 34 million years ago).

Working in the badlands provided a very unique opportunity in regards to the work we were doing just prior. For the two months before our arrival to Nebraska, we could be found excavating alongside the Panama Canal. Recent expansions in the canal have provided a once-in-a-century opportunity to get below the relentless surface vegetation and collect fossilized flora and fauna from the Miocene. Although the matrix from the Panama Canal is not the same composition as that of the Nebraska Badlands, the Panama Canal sediment age mirrors that of badlands. This correlation is essential to the extensive research being done with the rise of the Panama Isthmus, closure of the CAS, and in return the GABI.

While in the badlands, I had the pleasure of working with extremely interested fossil enthusiasts, well-respected teachers and the prestigious paleontologists from University of Florida. All those involved gained further knowledge of the fossils found in Nebraska as well as the geological processes that made this pristine preservation possible. Furthermore, this group of individuals served as advocates for developing lesson plans to better educate children in schools around the nation.

While in the field, there were many excellent fossils excavated from a variety of localities with the majority of fossils found by the teachers. Among the fossils found, excavated and transported back were a semi-complete shell of a large tortoise, a pair of titanothere teeth with mostly intact enamel, and a very nice jaw of a three-toed horse. Personally, the most rewarding part of my experience with the teachers and fossil club enthusiasts was observing the process they used to develop a lesson plan from personal experience rather than from a second hand source. I taught the teachers how to properly excavate fossils and in return I got to see these professionals brainstorm ideas on how to apply their experiences to the classroom. It was quite a sight to see these passionate teachers transform the information they absorbed in the field into a well thought out plan that will completely transfix students and quite possibly spark a passion for geosciences in them.

 

 

 

Conferencia de campo en las tierras baldías de Nebraska – Uniendo paleontólogos, educadores y entusiastas

Por Michael Ziegler | Practicante del PCP PIRE Verano 2015

JoeLisaNE.jpgJoseph Boyle, profesor de ciencias de quinto grado de la Escuela Primaria Monroe en Colorado, y Lisa Lundgren, estudiante de doctorado de Ciencias de la Educación de la Universidad de Florida, examinan un esqueleto de titanoterio expuesto en la superficie. Foto de Cristina Robins.

Antes de las prácticas del PCP PIRE, mi licenciatura en Ciencias Ambientales y Geología en la Universidad de Georgia y la Universidad Estatal fueron una incubadora educativa que permitió que mi pasión por las ciencias de la tierra creciera. Dicho esto, como pasante en el último grupo del PCP PIRE, mi pasión inicial por las ciencias de la tierra se ha cultivado más, bajo la guía de aquellos con quienes he tenido el placer de trabajar en la Universidad de Florida y el Smithsonian. Uno de los momentos educacionales más geniales durante la pasantía PIRE PCP fue en Fort Robinson, Nebraska, en el paraíso paleontológico que se conoce como las Tierras Baldías de Nebraska. Parece esencialmente imposible estudiar la geología/paleontología sin hacer referencia a las tierras baldías, ya que es una de las más impotantes locaciones para la excavación de mamíferos terrestres tanto de fauna considerada relativamente moderna (localidad fosilífera de 10.000 años de edad en el sitio Hudson-Meng Buffalo Kill) y fauna hace largo tiempo extinta (por ejemplo, el titanoterio que vivió en el Eoceno hasta hace aproximadamente unos 34 millones de años).

El trabajo en las tierras baldías proporciona una oportunidad única en lo que respecta al trabajo que estábamos haciendo justo antes. Durante los dos meses previos a nuestra llegada a Nebraska, nos encontrábamos excavando a lo largo del Canal de Panamá. Expansiones recientes en el Canal han proporcionado una oportunidad única en un siglo para alcanzar la superficie bajo la implacable vegetación y colectar flora y fauna fósiles del Mioceno. Aunque la matriz del Canal de Panamá no es de la misma composición que la de los Badlands de Nebraska, la edad de ambos es la misma. Esta correlación es esencial para la extensa investigación que se realiza con el surgimiento del Istmo de Panamá, el cierre de la CAS y el GABI.

En las tierras baldías, tuve el placer de trabajar con entusiastas de fósiles, respetados maestros y prestigiosos paleontólogos de la Universidad de Florida. Todos los implicados ganaron un mayor conocimiento de los fósiles encontrados en Nebraska, así como de los procesos geológicos que han hecho posible esta preservación prístina. Además, este grupo de personas se desempeñó como defensores para el desarrollo de planes de lecciones para educar mejor a los niños en las escuelas de todo el país.

En el campo, había muchos excelentes fósiles excavados de una variedad de localidades y la mayoría de ellos fueron encontrados por los profesores. Entre los fósiles encontrados, excavados y transportados de vuelta había un caparazón semi-completo de una gran tortuga, un par de dientes de titanoterio con el esmalte casi intacto y una mandíbula muy bonita de un caballo de tres dedos. Personalmente, la parte más gratificante de mi experiencia con los profesores y aficionados de clubes de fósiles fue observar de primera mano el proceso que utilizan para desarrollar un plan de la lección. Enseñé a los profesores cómo excavar adecuadamente los fósiles y a cambio pude ver a estos profesionales procesando ideas sobre cómo aplicar sus experiencias a las aulas. Fue todo un espectáculo ver a estos maestros apasionados transformar la información absorbida en el campo a un plan educativo bien pensado que se traspasará completamente a los estudiantes y muy posiblemente provocará una pasión por las geociencias en ellos.